Unas veces sos palabra,
murmullo que nace
y se amarra en mi pecho,
otras veces calle,
esquina, barrio
o tal vez a veces
sos un jueves
o mi semana completa.
Es curioso,
como tu escaso alfabeto
alcanza a nombrarlo todo,
a conjugar el mundo
como un paisaje,
y alternando tus vocales
con mi
nostalgia,
tus vocales
con mi
fantasía,
clavando esa Jota tuya,
ese paraguas que yo sostengo
y que digamos;
me tiene dulcemente jodido.
Existís,
elemental y cotidiana
como espiga en el campo,
como polvo en el camino
o esta sed terrible de la tarde.
Sos esa contradicción que gira
y se conmueve al viento,
un dolor que me abraza,
una cita sin fecha,
Sos esa costumbre mía de esperarte
aunque sepa,
con toda la certeza de mi alma,
que sos justamente casi eso,
pero que nunca llega.