Después de su partición
el habla foránea
demacró su voz,
disimuló cada rasgo
e hizo de cada hito
una intemperancia,
una postcorrupción.
Festejos de puente y de agua
roja marea que hunde
grilletes que asfixian tobillos
y mentiras que destilan
juegos infantiles,
emanaciones forzosas
de un tiempo olvidado
aún por vivirse.
OLLIN
30/08/2012