Te acordarás un día, si acaso me quisiste,
del beso que nos dimos, del beso siendo niños;
de todas las caricias cargadas de cariños,
espero que el recuerdo jamás te ponga triste.
No supe las razones… ¿Por qué lejos te fuiste?
Difícil fue saberlo cuando éramos lampiños
y ahora yo recuerdo, tus amorosos guiños,
sintiendo que en mis sueños de nuevo te perdiste.
Y así se pasa el tiempo, mas guardo en mi memoria,
aquel ardiente abrazo con ese tierno beso
que nunca he de olvidarlo, si escrito está en mi historia,
con tinta ya indeleble… ¿Cómo podré borrarte?
Si vives en el alma como un recuerdo preso,
que cumple un veredicto … ¡No puedo liberarte!