Escribiendo todo cobra sentido
el universo se ordena
cosas inconexas, todas ellas,
ahora forman parte de la misma cadena.
Escribiendo solo gana
aquel que desempeña
la fiel promesa que hizo
de dedicarse a la faena.
Escribiendo el tiempo,
la vida suena,
los males desaparecen,
la inmundicia se drena.
Gracias a la escritura
el mar se calma, se serena.
La gente para,
cual cuarentena.
Gracias a la escritura
por haberme librado de la gangrena
de sus pasos pesados
y sus cantos de sirena.
Y gracias a ti, amado lector,
por soportarme en esta quincena
si ti no sería nada
así pues, para ti es mi enhorabuena.