Llegaste sin aviso a cambiar mi señal,
mi ritmo cansado volvió a acelerar;
torciste el camino, la prisa y el plan,
mi vida aprendió otra forma de andar.
Me hiciste volar con los ojos abiertos,
sabiendo el impacto, siguiendo igual;
perdí el equilibrio, gané lo incierto,
y al miedo le dije que podía pasar.
Contigo aprendí cómo duele el amor,
respiré por la herida, sangrando el ayer;
el tiempo se sienta, nos mira a los dos,
midió en cada segundo lo que quise creer.
Y si al final no eres quien debía venir,
si el eco responde que no era tu voz,
y si no eres el amor de mi vida, diré al fin
que me equivoqué de vida y no de amor.