Cae la tarde, con su voz tranquila.
Lentamente vuelvo, a encontrarme con mi herida.
A veces sos, como una luz que viene y gira.
Una forma del amor, que no negocia ni vacila.
Dejaste en mi una noche, y te llevaste todo un día.
Ignoro si fue Dios, el tiempo o solo lejanía.
Acaso lo que soy, y lo que no, sean tuyos todavía.