Prefiero perder por haberte dado lo mejor.
Prefiero seguir eligiéndote
cuando nadie te eligió.
Prefiero ser el perdedor
que todo te lo dio,
porque mi amor no tiene punto de comparación.
Un día me juraste amor
y al parecer se te olvidó
entre sábanas ajenas,
donde el destino,
con una mala jugada,
te jugó…
y a mí me dejó esperando,
con las manos vacías y frio el corazón,
Pero a ti nadie te amara nunca como yo.