Soy un cerdo querendón,
sobreviviente al humano,
si se me acerca tu mano
mordisqueo sin perdón.
Pero quiero ahora cantar
a mi chancha más querida,
¡Rosalía de mi vida!
como el sapo he de croar
(dicen que es muy musical).
Te doy este humilde homenaje,
sin que te cobre algùn peaje,
¡Mi cerda que es el paisaje
para el chancho y su linaje!
¡Ensuciémonos juntos!
revolquémonos torpemente
y con todos los difuntos,
los vivos y los dementes.
Y engordemos hasta volar,
remontándonos al azar,
comiendo a cada instante
dulce, salado y picante.
Porque te amo, mi gorda,
soy tu gordo barrigón,
escapémonos de las hordas
de año nuevo y su blasón.