Nkonek Almanorri

CATACLISMO CULTURAL SILENCIOSO.

 

 

…Supimos que algo se había

Roto sin remedio cuando

De pronto descubrimos

Que ya nadie citaba

A Walter Benjamín.

 

 

Hoy se empieza saber, se confirma, que en esta lucha de intereses macabros de las altas instituciones occidentales, y en concreto de la decadente Europa, se sigue poniendo por delante y contra la política de Putin lo que se dice, se hace saber y llamar “ Los valores democráticos…”. A esta altura ya cada vez más son las personas que se preguntan a qué valores democráticos y en concreto se refieren cuando hablan de ellos, de Europa; qué democracia y qué demócratas son éstos sus políticos, que no sólo no han sabido, aún, arreglar un problema sino que ni tan siquiera han sabido ni han querido solucionarlo. Europa, en cuanto a valores democráticos, apenas tiene nada que mostrar, y si los tiene, aún peor. ¿Dónde están los ideales y las soluciones democráticas de la UE cuando, en su momento, hasta el mismo rey español Felipe VI (que nadie ha elegido para ocupar el puesto en que está apoltronado)  instó en su momento a la OTAN (brazo armado de EEUU en Europa y que, como se está viendo en estos días en referencia al problema de Groenlandia no está por la labor de defenderla aún siendo parte de un país de la OTAN, Dinamarca) a, dijo, “cuidar , vigilar e intervenir si fuera preciso en el Norte de África, Sur de Europa en la España hace frontera y aún tiene, vergonzosamente, colonias, Tigzirin Tiknariyin (Canarias, desde 1402), más Ceuta y Melilla, para evitar un problema que ellos mismos crean: la emigración forzosa Sur-Norte que huye del hambre provocada…

 

Walter Benjamín fue un filósofo, ensayista, crítico literario y también, acorde al tiempo en que nació y vivió, un judío marxista perseguido que tratando de entrar en España, por la frontera catalana de Porbou fue detenido y creyendo que iba a ser devuelto a la Francia nazi se suicidó. Walter B. más que nada fue un pensador crítico que, desgraciadamente y como siempre sucede en estos casos, cuando desaparece queda no sólo él sino su obra en el más profundo de los olvidos: la sociedad del pensamiento de la que fue parte se paraliza, decae y poco menos que muere ideológica y moralmente; en su momento dejé a media sus ensayos presentados en El libro de los pasajes. Será bueno volver a leerlos y más en estos tiempos. Walter Benjamín mencionó siempre lo que él definía como “Progreso lineal” a una idea de la modernidad que sigue delante de forma continua, ordenada hacia lo mejor (esta idea y en estos tiempos dudo mucho de que sea o se pueda aceptar tal como él la concibió entonces dado de que él pensaba, también, de que el tiempo histórico era una línea recta: Pasado-presente-futuro. Hay, existe, una foto en blanco y negro de un ángel que mira a una ciudad totalmente destruida – Segunda Guerra Mundial – en la cual representa el pasado y ve una catástrofe, esa imagen, Según W. Benjamín, representa el acto de empujar hacia el futuro y ese empuje es el Progreso. Hoy el pensamiento de Walter Benjamín no sería, creo, efectivo dado en cómo se desarrollan los conflictos hoy y es aquí y de este modo en que creo, también, que estamos en un tiempo de terrible cataclismo cultural silencioso: No hay, ni existen, ni hombres ni políticos como Walter Benjamín. Más bien todo lo contrario.