Mi cuerpo no es un lienzo porque no es digno ni de manchar. No sé puede llamar pintura, no sin sus rasguños.
No sería poema porque no rima y mucho menos sería una canción por tantos ruidos distantes
Más bien es una calle por la que todos pueden pisar, dejando las huellas de las suelas de sus zapatos en rojo carmesí
Y aunque el rojo es un color bonito no va con el subtono de esta piel flácida de tanto resistir ser tirada y moldeada con agujas familiares que solo buscan lo mejor para mí.
Hago sonar una cajita de música y me hundo entre mi grasa para encontrar un caparazón del que no me saquen, un lugar que sea realmente mío y donde pueda ser yo.
Por este cuerpo manipulado y controlado en cada movimiento de alguien más. Silvo sin quererlo y aunque quiera llorar no puedo hacerlo.
Escucho voces desde lo distante, ignoro a propósito pero escucho en inconsciente: ¿Has subido otro kilo? ¿Bajate seis gramos? ¿Cuántos centímetros mide tu cintura? ¿Cuánto desprecio hay en tu ser?
Me arrastró hasta los pies de un extraño, buscando lo que no tengo en mi, llamo las suelas de sus zapatos y los limpio con mi dolor, luego me tiendo sobre el lodo para que pase sobre mi y así, llegué con bien a la cita con la hipocresía
Siento que tiemblo y provoco que las luciérnagas se burlen, se han alejado incluso ellas, se han negado a alumbrar me y están tan lejos que me encuentro en la oscuridad
Brilla mi negatividad que me permite jugar con mis sombras, hago. Una mariposa, una daga y una tontería, siempre hago una tontería y estoy segura que mi cuerpo se ha cansado de guardar memoria de eso.
¿Has olvidado? ¿Has recordado? ¿Te has lastimado? ¿Aún no has sanado?
¿Por qué aún no se callan? Ah, es porque quiero a las voces, es por eso que les permito permanecer en esa área de mi corazón que guarda la autoestima.
Personas a las que no podría ponerle un nombre me miran y como no tienen nombre no son importantes, pero a mí me interesan al punto de hacerme vomitar todos mis sentimientos.
La música de la caja se distorsiona, así como la imagen mía que miro en el espejo.
Espejito espejito dime una cosa, ¿Porque me siento la persona más horrorosa? ¿Porque mi vista se ha nublado? Dame la manzana para que todo acabe o mínimo para tener una vida más sana.
Una vez intenté pintar un piano en mi espalda y se desafinó de inmediato, luego pinte un colibrí y este perdió sus alas
Sacudo las manos, perdiendo mis plumas, doy pequeños saltos tratando de alcanzar el cielo, No, ¡No te alejes! Ya casi llegaba a la felicidad
Me has tirado a un charco de agua sucia y mi piel absorbió tu desprecio. Mis cuerdas vocales se anudan y no puedo decirte que te quiero. Porque si, yo te quiero.
¿Que se le va a hacer? Tan solo dime que te agrada, porque ya se que yo no.
¿Te relaja la pintura? Toma de mi sangre, tiene un tono muy bonito
¿Gustas fortalecer tus músculos? Golpea mi vientre rasgado con la daga de la indiferencia
Tal vez seas más de escritura. Te regalo una navaja y marca en mi patrones de tu ignorancia
Creo que después de toda esta reflexión ya lo tengo, ¡Eureka! La respuesta estaba clara desde el inicio.
Mi cuerpo no es lienzo ni es pintura, no es escultura
Tampoco es bonito, no es un cuerpo, no es esperanza y no es esbelto
Simplemente mi cuerpo no es mi cuerpo…