Mi musa, mi diosa
tu presencia me alumbra
eres maravillosa.
Tu piel de de nieve,
tu creencia azarosa
tu canto espiritual
tu risa color de rosa.
Todo me parece luz
tu vida completa mi prosa,
pues con tu presencia,
de brillo mariposa,
el corazón se me reblandece,
se me quita la costra.
Desde que te fuiste te hecho de menos
mi aparición religiosa
mi amor, mi cariño
mi niña preciosa,
pero no vuelvas, nunca, jamás,
maldita mentirosa.