Tu novia eterna

Dios y sus chistes sin gracia

¿Por qué Dios? ¿por qué?
¿Qué gusto burlarte así de mí?

¿Por qué me lo enviaste? ¿Por qué?

Que justo que alteres mi sentir,

Estoy enojada contigo, ahora sí,

Sabes que te he rezado por él,

Sabes que es así,

Que me he sentado en tu hogar a llorarte por él,

A pedirte que me lo regreses,

A pedirte perdón por todo,

Y cuando por fin me he liberado ese deseo,

De ese capricho,

haces que él me busque,

Y ni siquiera lo intente,

Que solo active en mi ese sentimiento,

Tú sabes que lo amo, que lo quiero,

Pero él no me quiere,

Lose, ha pasado un año,

De tanto buscarlo y no encontrarlo,

Me cansé, me aburrí, me deprimí,

Te he llorado a ti y el diablo me sentó a mi lado con un whisky,

He vendido mis lágrimas por deseos lujuriosos,

Solo por este deseo cruel de no poder estar a su lado,

Y me canse de rogarte,

Solo déjame así y no vuelvas a hacerme esto,

Que yo le quiero.