Fue su amor tulipán del paraíso
que a mi vida llegara sin permiso;
con aromas de bellas ilusiones
que traían de Dios sus bendiciones.
Como el viento que sopla de improviso
y acaricia sin miedo y sin aviso;
despertaba divinas emociones
con la magia de líricas pasiones.
Yo bebí de su boca la ambrosía,
cuya miel, de Afrodita procedía;
ostentando las chispas del anhelo.
¡Y miré de sus ojos la ternura
que alumbraba con luz radiante y pura,
como alumbran los astros en el cielo!
Autor: Aníbal Rodríguez.