No voy
y no venís.
Como si no hubiera
un abismo entre nosotros.
Como si no pasaran
las personas a través nuestro.
Como si no tuviéramos
un puñado
de infinidades que ofrecernos.
Pero pasan, sí,
pasan las personas
a través nuestro,
y hay
un abismo entre nosotros.
Tenemos todavía
un sinfín
de nimiedades que vendernos
y, sin embargo,
no venís
y yo no voy.