Me acerco y todo gira,
como si el suelo dudara de sostenernos.
Tu voz me empuja al borde
y yo no sé si saltar
o fingir que no tengo miedo.
Hay algo en vos que marea,
una promesa que nunca se dice
pero se siente en el pecho,
rápida, intensa, inevitable.
No es amor,
pero se parece cuando duele.
No es caída,
pero el vértigo ya empezó.
Y aunque sé que puedo perderme,
me quedo un segundo más,
porque a veces
el miedo también atrae.