No somos solo el cuerpo que camina,
ni el rastro de la sombra en la pared;
somos la sed que el agua no domina,
y el nudo que desata nuestra red.
Hay un jardín callado en la memoria,
donde el ayer no pesa, sino vuela,
donde cada derrota cuenta una historia
que el alma, con el tiempo, nos devela.
Mírate bien: no eres solo el ahora,
eres el eco de lo que has amado,
la luz que entre las grietas se demora
y el perdón que al final te has otorgado.
Porque vivir es irse descubriendo,
como quien abre un libro ante el abismo;
no es solo estar, ni aprender
es el arte de volver a uno mismo.
Y saber que no importa si en la vida estás sola
Pues en la vida lo que cuenta es la gloria de vivir y disfrutarla sin demora