Un día te diré buenos días, mi amor
sin pantallas de por medio,
sin notificaciones interrumpiendo el latido,
sin dedos buscando tu nombre en un vidrio frío.
Será con la voz aún tibia del sueño,
con el aliento compartido,
con la luz entrando despacio
a desordenarnos el cabello y la vida.
Te diré buenos días mirándote,
no escribiéndote.
Pronunciándote,
no enviándote.
Y en ese instante sencillo
tan cotidiano, tan eterno
sabremos que el amor
por fin dejó de ser distancia
y aprendió a amanecer.
MICHELLE RUIZ TOMASINI.