Noches de vigilia
Noches de vigilia
arrodilladas en los párpados.
Demonios al acecho
mastican ruidos amorfos
que se cuelan por las rendijas
de muros maltratados
por la metralla
de palabras incongruentes.
Rayos de una luna
infiel a su tradición
taladran las ramas
de árboles soñolientos
que olvidaron su nombre en la raíz.
Aullidos de animales sin fauces
anuncian la puesta en escena
de la ópera de la existencia.
Del fango del pantanal
germinan silogismos descabellados,
anulando todo razonamiento.
La interminable noche,
postrada sobre su sombra,
suplica la llegada
de un sol radiante
que espante las quimeras
que habitan
mis destemplanzas,
donde la vigilia se disfraza de sueño.