Algún día tus pupilas
reflejarán mi sonrisa,
tus manos apuradas
arrancarán mi camisa
y tu cálida mirada
se perderá con la brisa.
Tu rostro será testigo
de una tarde inolvidable,
de un amanecer perdido
sin conciencia que reclame,
de pasión y de un suspiro
que rompa el silencio y calle.
Habrá una noche cualquiera
que desbordarás pasión,
sin verano, sin primavera,
sin abril, sin corazón.
Que dé sentido a tu vida,
que me dicte una canción.
Algún día tus pupilas
sabrán mirar sin temor,
lo que tus tardes tranquilas
te ocultaron hasta hoy,
y aquello que no asimilas
lo entenderás como yo.
13 enero 2025.
© Copyright Juan Aguiar
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