Yo vi que se secaban los olivos.
Que morían poco a poco,
cuando el sol amanecía.
Y de pronto imperturbable,
una libélula escondida
entre dalias me miraba.
Yo viajaba entre las ruinas
cuando el tiempo sin quererlo,
entre flores se quejaba.
Quise regresar a mi simiente
y la noche a mi regreso,
se rompía…se rompía…
Era Dios que me acunaba,
con toda su bondad acumulada.
¿Qué hice de los años y los días?
Que el cielo me responda.
Una vida…una vida…
L.G.