Quéjaste, Anfriso, niño deshonesto,
De tener que forzar tus mediciones,
Y del uso complejo de los sones
Al ritmo que se mueve el bajo texto.
Ya en silva y en soneto, sale puesto
El signo a imitación de mamelones
(Que diéresis llamaron los mamones),
Asqueroso, forzoso y mal impuesto.
En fealdad nacido caprichoso,
En tu metro truncado y descuidado,
Tú lo alabas creyéndolo ingenioso.
La pulgada a dos pulgas te ha quedado,
Que por medir un poco más, pulgoso
Y en pobreza terminas aliñado.