Soy de donde el silencio arde,
la emoción se aviva,
donde lo profundo es arte
y el corazón se activa.
Soy el umbral de la noche y el día,
lo que me permite transformar
mi alma herida.
Soy lo que muere en aguas densas
y, en lo profundo,
se enciende en el fuego sagrado
del Fénix de mi alma viva.
Te admiro, luna querida,
que has heredado
el poder sanador de Escorpio valiente,
que baja a las penumbras
y logra renovar
almas perdidas