nykolas.08

Yo ya no pertenezco a este lugar.

Te bloqueé.

Hace una semana.

Como una coda de una obra musical.

Sin estar seguro

de querer vivir una vida sin ti.

 

Finalicé esta obra,

al menos en la pantalla.

Pero el corazón

todavía no acepta el final.

 

En las noches frías

te pensé.

No para regresar,

sino para comprobar

si aún existías

donde te dejé.

 

Busqué tu nombre en incógnito.

Vi tus perfiles.

Como quien espía una casa

que ya no es suya.

 

Encontré tu Pinterest.

Ese lugar personal

donde guardaste

lo que conmigo callaste.

Ahí entendí

que también tenías silencios

que no eran para mí.

 

Intenté no juzgar.

Pero dolió.

Se notaba

que hablabas desde el alma

y yo ya no estaba

para escuchar.

 

Luego vi tus likes

en TikTok.

Y algo se cayó.

La imagen que tenía de ti,

idealizada,

como sirena de Circe,

se desvaneció.

 

No fueron los hombres a los que les diste “me gusta”,

ni las canciones morbosas

con las que los compartes.

Fue sentir

que nunca fui suficiente,

que nunca te hice sentir completa.

Que deseabas algo

que yo no soy.

 

“Reservado e intenso”.

Creí que así era.

Hoy no sé

si lo era para ti.

 

Me comparé.

Dudé

de algo que antes era certeza:

si alguna vez

fui el hombre que buscabas.

Ya no sé qué sentir.

 

Extraño, sí.

Pero no exactamente a ti.

Extraño a quien era

cuando creí en un nosotros.

El hombre que miraba el futuro

sin vigilar el pasado.

 

Aun así, sería mentira

decir que no te extraño.

Puedo hablar con otras mujeres,

pero nadie se siente como hogar.

 

Tú lo fuiste.

Y no quería

que fueras

un lugar de paso.

 

Quise luchar.

Pero estabas cansada.

Y yo también.

A veces quedarse

también rompe.

 

Tal vez, si seguíamos,

uno de los dos

se habría perdido del todo.

 

Hoy te extraño

y algo en mí se aleja.

No por falta de amor,

sino por respeto

a los fragmentos que quedan de mí.

 

Estoy aprendiendo

a soltar un “nosotros”

y a no permitir

que regreses a mi vida.