Nunca imaginarías cuán te quiero,
Bella y secreta musa en todo escrito,
La fragancia sutil de un ser bendito:
La suprema deidad que yo venero;
En el tiempo sin ti, cuán desespero,
Con mi silencio ahogo todo grito,
Como no amar a ese ser tan bonito,
Mi eterno suspirar, digo sincero;
Eres mi luna un cántico de amor,
Lámpara que ilumina mi camino,
Puerto que me rescata del dolor;
Es tuya mi esperanza, mi fervor,
De poder alcanzar el don divino
Que me regala tan hermosa flor…