Carlos Eduardo Antoine

P A L A C I O

El camino que tendremos que recorrer no será fácil. Todos sabemos con qué empecinamiento el racismo puede aferrarse a la mente y con qué profundidad puede infectar el alma humana. (…) Por dura que pueda ser esta batalla, no nos rendiremos. Sea cual fuere el tiempo que requiera, no cejaremos en nuestro empeño. El hecho de que el racismo degrade tanto al perpetrador como a la víctima nos exige que, para ser leales a nuestro compromiso de proteger la dignidad humana, luchemos hasta lograr la victoria. Nelson Mandela

 

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
le doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror.
Y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a mi espalda:
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.

(“Invictus”, escrito por William Ernest Henley en 1875, acompañó a Nelson Mandela durante sus 27 años de prisión)

 

En este palacio llamado universo

habita una princesita,

Luz

 

Mágica,

emerge de las estrellas,

ilumina al bien y el mal,

 

Su carruaje es ella misma

esparciéndose deliciosamente

entregándose entera

 

Reina en la existencia cósmica

vida

 

Virtuosa, misteriosa, corpuscular

 

Cálidamente amable

enciende la materia

y los espíritus

 

Intocablemente transparente

pura y bella

 

Inigualable

 

Ruego a Dios

paz en la Tierra,

como un rayo de Luz eterno

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