Eduardo Villacal (seudónimo)

Ellaellaella!

ella
me tragó
y me vomito

todas las veces
me rompió
y me volvió a hacer
sólo
para volver a romperme
ella
fue siempre la mejor
en esto de hacerme
y deshacerme
ella
me masticó
con dientes de rocío
y su boca
me escupió sin dilaciones
en un chorro incandescente
ella
se volvió lo más cercano
y me hizo lo más suyo
yéndose y quedándose
indefinidamente
porque fue y vino
como los días
y las noches
pero no
como los días
y las noches
que sabemos
cuando van
y vuelven no
ella
secuestra los amaneceres
y libera
un interminable atardecer
no la entiendo
para qué
me recoge en basurales
y me abandona en paraísos
para qué
forjó un amor sin tiempo
si iba a negociarlo en el olvido
tal vez
porque siempre
la rodeó el aroma

dulce y penetrante 
del romance y la tragedia
aún en su risa
aún en su risa
que fue siempre
su mejor obra
y el orgullo
de dios
o de la naturaleza
será porque a mi boca
la esculpió su boca
como un beso
y a su cintura
mi brazo como un río

que al surcarla

su cuerpo replicaba

un rumor

de lirios y camelias 

lo cierto es
que nunca pude
dejar de verla
preciosa
ni dejar de mirarla
lejana
ella
me separó
el corazón de las entrañas
y se fue mordiéndolo
con una ternura
de hada
no sé
si alguna vez me besó
creo que fueron
mordiscos en el alma
fuimos víctimas 
y victimarios
quizás por costumbre
quizás 
porque era lo mismo
y al final
el recuerdo
le duró más que el amor
como previendo
que el amor dolería
aún más que el recuerdo
y sin embargo

a veces viene

Inmaculada 

encandilante 

furiosa
con la violencia
de años contenidos
con la fuerza de un viento
torciendo tempestades
ella
es la dueña
de todo el horizonte

encandilante y furiosa
inmaculada 

viene

y me traga
otra vez