¿Qué puedo sentir cuando el día
es tan solo un suspiro?
¿Cuando lo cotidiano es río tranquilo
y el cansancio una hiedra venenosa?
No puedo sentir cuando la tinta
es un espejo y solo reflejo
mi interior, sombra perdida:
mi presencia es viento frío.
No puedo leer... el mito duele
no puedo hablar... la leyenda calla
no puedo mover nada, lo cotidiano
me devora... ¿quién soy?
La copia de lo que alguna vez fui,
una hoja despintada de aquella imagen nítida,
un álbum viejo y ambiguo.
¿Quién soy? El horla que bebe solo leche.