Caían copos de nieve,
y los gorriones eran corazones valientes
buscando migas de panes...
Un olor a churros,
nos atrajo hasta el interior de una taberna,
donde los probamos con chocolate y una copa de ginebra...
Cuando salimos de la tasca...
la nieve había cuajado en los primitivos tejados,
y todo parecía un prodigio...
Caminamos a lo agarrado...
hasta que nos dimos un beso que fue anónimo
en un callejón cerrado...