Cada palabra es un paso firme,
Un punto de un gran tejido,
Frágil como todos los divinales gestos
Del alma cuando clama con su brío
La senda sigilosa y preclara de un destino
Recorro los susurros de los libros
Y la mansedumbre de sus hojas
Se me alumbra cual pieles ocultas
Pieles de manos y hojas de piel,
Caricias voluptuosas que te nombran
Me cuelo presto en las páginas
Y el aroma del tiempo que pasa
El sobrio incienso juguetea en el aire
Persiguiendo poemas de humo
Ojos de oro fundido y versos sagaces...