Quiero planear el día de mi muerte
como se planea una fiesta,
un convivio, una reunión.
Como unos amigos que acuerdan
unas cervezas el sábado
a las siete de la noche
mirando el box.
Quiero planear mi muerte
para que nadie falte,
para que nadie diga
“hoy no pude, mañana le llevo flores”.
Quiero planear mi muerte
porque no quiero que nadie falte,
como ahora que estoy vivo.