En torno al fuego late la memoria,
la voz de los ausentes nos sostiene,
su huella en nuestra sangre se mantiene,
y en cada gesto renace su victoria.
La vida sigue, fiel en su trayectoria,
con luz que entre las sombras se contiene,
y el árbol de la casa nos conviene
como raíz que guarda nuestra historia.
El tiempo avanza, pero no destruye,
pues donde hay amor, la muerte calla,
y el alma en comunión siempre concluye.
La fe nos guía, la esperanza estalla,
y el vínculo sagrado nos instruye:
¡Porque la vida por amor no falla !-
Amalia Lateano
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