\"MI DAMA SOÑADA: ANTÁRTIDA\" (2)
No llegué a conquistarte:
Llegué a aprender a callar.
Eres blanca y eterna,
dura como la verdad
y suave como el silencio
que sólo escuchan
los que se animan a quedarse.
En tu inmensidad
no fui héroe ni dueño,
fui apenas un hombre
desnuda de certezas,
aprendiendo a respetar sin miedo.
Me enseñaste
que el silencio tiene sonido,
qué la soledad no duele
cuando el alma está despierta,
y que amar no es poseer
sino permanecer.
Por eso te nombró dama
no por lejanía
sino por dignidad.
Antártida,
mi amor no te encierra:
te honra.
Roberto Bardecio Olivera
(12/1/2026)