Me perdone yo mismo por el daño
que causé de haberte amado.
Hoy vivo feliz porque te veo pasar
y no siento rencor por ti.
Pero tú me miras como si fuera un extraño
allá tú con tu enojo, solo se que tengo
en mi alma un alivio porque donde
hubo amor no debería llevar enojo
Porque cuando se ha amado de verdad hay una felicidad dentro del corazón