Quédate, no te vayas, amor, aún
tengo por escribirte los poemas
a dedicarte, las caricias que
encienden lo florido y lo mojado.
Quédate, amor, tengo aún por obsequiarte
los versos que no sé si son mi arte,
los silencios todavía no callados,
las miradas que hipnotizan y los
susurros no rociados en tus oídos.
Mujer bella, parte de la ausencia y
de la brisa que ha acariciado el
suave amor, con sedosas manos.
Quédate, no te vayas, que en tu cielo
encuentro mi destino, en tu amparo el
refugio de mi guía, lo divino.
Quédate, amor, no te vayas.
Que es temprano y todavía no es
tan tarde para darte aún lo que ha faltado.
Jaher