Nkonek Almanorri

UN ESTADO PREVIO DE SUMISIÓN.

 

 

Al final esta Humanidad que

Está siendo previamente

Preparada será muy

Comprensible con

Sus propios

Asesinos:

Tarde pero lo será.

 

Ha habido, concretamente y en los últimos cien años, una literatura que, salvo excepciones, ha sido y es deprimente la cual en algunos casos directa y en otras indirectamente ha creado una industria del cine que en la mayoría de los casos, también, nos ha ido poniendo al día, visual y emocionalmente, de la violencia armamentística que hemos visto en todos estos años, que aún vemos y que nos preparan para la que nos llegará en un futuro que ya es hoy. De todo esto ha nacido y se ha creado una generación apátrida cultural y emocionalmente; en otras palabras: una sociedad ignorante, cenutria vacía y hasta peligrosísima para el futuro. A todo esto también, y aprovechando la coyuntura, se ha creado una industria del juego digital, la inmensa mayoría de ellos generadores de violencia psicológica y que puestos en nuestras manos ha sido la que  en las últimas décadas han traumatizado, paralizado y hasta preparado a casi la totalidad de la población actual para no reaccionar ante las imágenes reales y violentas que suceden en cada vez más países (unos días antes de la invasión de Ucrania y a pesar de que ya se sabía, por las imágenes de la TV,  qué sucedía en Gaza la población, especialmente joven,  de Kiev bebía cerveza en las plazas de las ciudades convencida de que nada de lo que veía llegaría allí…). Este es el terrorismo en práctica de la mayoría de los Gobiernos que nos matan como a moscas.

 

Visto el éxito de esta industria basura (y criminal) sólo era cuestión de tiempo de que todo este belicismo actual se llevara a cabo hoy: ya no sabemos dónde mirar, qué escuchar, qué pensar y menos aún dónde refugiarnos; sólo se sabe, sabemos, que ya hemos entrado de lleno en la era de la sumisión psicológica aunque algunos aún no lo quieran aceptar; ya no existe derecho alguno, a nada políticamente, si no es previamente estudiado y analizado por alguien que, también y aún estando en status superior, estará sujeto a una vigilancia activa: es, será, un estado de sumisión.