Brillan espejos quebrados
con el polvo de los años
entreluces de tinieblas,
cristaleras y vidrieras
se iluminan con los rayos
de un sol, que no calienta.
Se alza entre las nieblas
arañando casi el cielo
sobre las rocas de un cerro
un gigante hecho de piedra,
un castillo de leyenda
que solo, veo en mis sueños.
Ventanas rotas de fresno
una puerta con cadenas
muros de barro que han muerto
por verde de enredaderas,
un castillo en las tinieblas
un lugar que veo en sueños
y al despertar, nada queda.
Almenas mal encajadas
por el paso de los años
historias entre las piedras
caballeros y fantasmas,
tenebrosas escaleras
y cadenas oxidadas
entre los muros de antaño.
Y al despertar, nada queda
del castillo que he soñado
nada queda de leyendas
ni de cerros ni tinieblas,
nada queda de soñado
solo el recuerdo que espera
a otra noche, por soñarlo.