FRANCISCO CARRILLO

nada queda...

Brillan espejos quebrados

con el polvo de los años

entreluces de tinieblas,

cristaleras y vidrieras

se iluminan con los rayos

de un sol, que no calienta.

 

Se alza entre las nieblas

arañando casi el cielo

sobre las rocas de un cerro

un gigante hecho de piedra,

un castillo de leyenda

que solo, veo en mis sueños.

 

Ventanas rotas de fresno

una puerta con cadenas

muros de barro que han muerto

por verde de enredaderas,

un castillo en las tinieblas

un lugar que veo en sueños

y al despertar, nada queda.

 

Almenas mal encajadas

por el paso de los años

historias entre las piedras

caballeros y fantasmas,

tenebrosas escaleras

y cadenas oxidadas

entre los muros de antaño.

 

Y al despertar, nada queda

del castillo que he soñado

nada queda de leyendas

ni de cerros ni tinieblas,

nada queda de soñado

solo el recuerdo que espera

a otra noche, por soñarlo.