Hace unos días que no sé de ti,
que mi existencia ya no es igual;
todo lo que anteriormente conocí
silenciosamente llegó a su final;
la alegría, certeza y tranquilidad
que una vez me hicieron tan fuerte,
hoy, simples recuerdos en soledad,
gritan desesperados: «Querer verte».
Hace varias semanas me hablaste
con esa piadosa voz angelical
y de inmediato me encadenaste
e hiciste rehén a mi corazón liberal.
No lamento ni un segundo eso;
la verdad, estar contigo me gusta
y sentirme sin escape y preso,
con sinceridad, no me asusta.