En las partes del mundo más escondidas y metidas,
En las montañas donde norteñas son las luces,
En el frío donde ni las mentiras saben vida,
Vive el fantasma sigiloso que lo conduce.
Su mirada se ha convertido en una premonición de la muerte;
Una mezcla de intensidad, seducción, y la suerte
De haberse encontrado a semejante presencia tan fuerte
En su hábitat, hiponitizándote y conquistándote al verte.
Con la lengua simboliza en lo que pone la mirada,
Y avisa innecesariamente al recipiente
Visto simplemente como una presa confirmada,
Y el delicioso sabor siniestro de las criaturas inocentes.
El frío congela, pero no es suficiente para detener
A la terrestre estela que el destino en la espalda lleva,
Que los barullos en la mente cancela,
Y que vino para recorrer, dominar, y vencer.
Escapista estratégico, sabe ganar y sabe correr,
Pero le pertenece a las montañas y las montañas son de él,
Por eso sabe volver y sabe respetar la situación,
Y lo que puede significar un viento con una extraña sensación.
Le pertenece a las montañas y las montañas son de él.
Fantasma o mito, leyenda nunca dejará de ser,
Y aunque para muchos un villano, de las montañas es un león,
De su propia historia el héroe, y por las montañas un campeón.