La locura se ha quedado sin fronteras,
sin miserias, porque está representada
en los tiempos y con mancha bien marcada
en perfiles y palabras altaneras.
La locura cobra vida sin barreras,
va campante con solapa trasnochada
y convence, la locura despiadada,
tanto y mucho, cuando incluso, la veneras.
¿Cuántos locos son ahora gobernantes;
cuántos toman decisiones en el mundo
que mostrando van perfiles insultantes
y fastidian, con discurso que iracundo,
va mostrando sus perfiles desafiantes
y me indigna, que el fascismo esté fecundo.
¡Y yo estoy furibundo!
No me explico cómo hay gente que soporte,
la locura va sin visa y pasaporte.