Los días
han dejado de ser buenos.
Es enero, cae la lluvia,
alguien olvido apagar este invierno.
Tu recuerdo
no ha dejado de oler,
entre los pliegues
de estas páginas viejas.
Nunca han dolido tanto:
unas cuantas horas.
Nunca la noche,
fue tan distante
de la hora del sol.
Hoy, no sería suficiente decirte:
te extraño.
Faltarían muchos
más poemas
como este,
y muchos más días
como de mayo.
Ese bus,
se llevó todo
en ese camino
que perdió tu rumbo,
y no hay estación
que yo encuentre
en esa ni en otras calles,
donde hoy pueda
recuperarte
o acercarme a vos un poco.