Pensando en lo excitante de sus labios
se inunda mi cerebro de recuerdos;
y escucho de su voz el timbre mágico
que hacía palpitar todo mi cuerpo.
Me viene a la memoria su figura
que un día me ofreciera su belleza;
llevándome en sus alas a la luna
haciendo de pasión gloriosa fiesta.
Bebiendo de su boca dulce savia
vivía del amor su luz bendita;
sintiendo del placer candente flama
que dentro de mi pecho se encendía.
¡Y siendo de lujuria sus cautivos
las glorias más divinas conocimos.