Juan Rafael Mena

ROMANCE ESPERANDO

¿A quién esperas, a quién

atalayando la calle?

Oh, madre, ¿que a quién espero?

Verdad que no espero a nadie.

Entonces ¿por qué inpaciente,

como quien espera a alguien,

clavas la ansiosa mirada

en el fondo de la calle?

Costumbre, madre, costumbre,

pero yo no espero a nadie.

Hijo. ¿costumbre, costumbre?

Dime quién es ese alguien

que te clavado en la esquina

con una ansiedad tan grande.

Qué pena, madre, que pena

que en la vida haya contrastes.

Qué pena esperar sabiendo

que a veces se espera en balde.

Dime, hijo, ¿quién a tus ojos

es la reina de la calle?

¡No, madre, si yo no espero…

Verdad que no espero a nadie!