La máscara es el salto
hacia un fragmento
que habita en el otro
con rebeldía íntima
y que el otro imita
y lo rehabilita de la crisis
del presente sucesivo,
voy a hablar un poquito
de la desesperación:
Ocurrió en una oficina,
estuve a punto de no existir;
nadie sabe lo solo que está
hasta que pasa ocho horas
entre hojas de cálculo
buscando un céntimo.
Sube, baja y se arrastra
por un muro infinito de celdas.
Calla y obra, calla y suma
calcula, cobra, respira
el milagro de la corrupción
con el perdón de los bancos…
¿Y usted qué hace
para llegar al borde
del cráter y morder pólvora
como si estuviera vivo?