Dulce mujer sanfelipeña,
sublime poema
que corre en mis venas,
cual río en primavera.
Tú, del Yurubí mi luna bella,
alumbras las huellas
que dejo tras de ti, mi quimera,
pues me motivas a tu manera.
Me enamoré de ti
al verte en la ribera,
sonreías feliz
entre flores y candilejas.
Fuiste fulgor y estrella
bailando en aquella sala,
y luego en tu recámara,
besé el fuego de tu alma.