Te desplomas sin aviso,
pisoteas tus propias promesas.
Un salto a la nada sin luz.
Ojos velados por llanto antiguo
tratan de fijar los linderos,
solo captas acuosas telarañas.
Vienes y te vas
cabalgando el pánico
en una cresta de frágil espuma.
A veces solo eres humedad en el aire.
Caudal de impertinente agua
que derribas escolleras y certezas.
Arrastras las palabras contigo.
No hay códigos para descifrarte,
ni mapa para tu geografía.
Eres un sí de dudosa apariencia.
Riges el movimiento perpetuo,
el subir y bajar del pecho angustiado.
Una bocanada expelida desde adentro.
Montas la angustiante ola
que viene y que va,
dejas la orilla mojada y vacía;
la huella que la siguiente ola borrará.
Todo termina en tu nombre vacilante,
en el vaivén del alma que espera;
en el anhelo que nunca llega.
11-01-2026
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