No quisiera exagerar…
pero lo tiene que saber,
es preciso que le cuente lo que he tenido que sufrir…
desde el día en que fui obligado a aceptar…
que más nunca nos volveríamos a encontrar.
No es que pretenda dramatizar…
para que me devuelva la pasión,
es tan solo una humilde petición,
quizá una perturbada acción…
que pueda esta angustia detener…
al ver nuestra historia desaparecer.
Usted debe de entender…
que su indiferencia ha sido cruel,
que, a pesar de su alejamiento letal…
he sabido superar la inclemencia,
y ha prevalecido su recuerdo…
ante la severidad de su ausencia.
Usted tiene que estar consciente…
que lo que hemos vivido…
no se borra en el olvido,
que los apasionados besos compartidos…
son como un tatuaje imperecedero…
que trascienden a lo inmortal.
No quiero provocar ni su lástima ni piedad,
no busco compasión ni caridad…
solo le expongo mi verdad.
Intento constatar los motivos…
que me han servido de pretexto…
para desafiar su indolencia…
a la que he sido sometido…
en la que he sido abandonado…
por su indiferencia atroz.
No sé si el amor auténtico…
deba de estar expuesto a lo incierto,
si se supone…
que el amor siempre ostenta de sincero y leal.
Y si no es amor…
¿Por qué me cuesta tanto olvidar?
¿Por qué no lo puedo impedir? …
para concluir este martirio indeleble…
que se ha convertido inevitablemente…
en un sentimiento mortal.
Bella Toscana