Te acogiste a tu derecho
De volar empoderadamente,
De divisar el más alto techo,
De apenas verte en cuerpo presente.
A tu derecho de posponer,
De aplazarme las miradas,
De a ver cuándo me puedes ver,
De a ver hoy si estás ocupada.
Al derecho del rápido beso,
Mientras la mesa aguardaba
A que tú cortases el queso
Y yo rebanara las tostadas.
A tu derecho de hablar,
Mas casi nunca conmigo,
A tu derecho de celebrar,
Mas casi nunca conmigo.
Al derecho de nunca notar
Las flores en el espejo,
Las lunas en el portal,
Ni mi tristeza, desde lejos.
Te acogiste a tu derecho
De dar por sentado el amor,
Del poco tiempo para mi pecho
Que una vez fue siempre calor.
Y yo, yo me acogí al derecho
De continuar nuestra vida así
Y de aún mantener intacto
Este amor que siento por ti.