Aparezco sin anuncios ni palabras que aten.
No juro eternidades ni escribo el mañana con tinta ajena.
Solo habito este instante como quien enciende una luz y acepta la sombra.
No ofrezco seguridades: mi forma de amar es honesta, pero no obediente.
A veces dudo, me quedo a medio paso, escucho al silencio decidir por mí.
Si coincidimos, será real.
Si no, también.
Así camino: presente, ligero, sin promesas.
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Rafael Blanco López
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