Algún día, algún día.
Tal vez podré decirlo
y ojalá, no sea tarde.
Acercarme a la ventana
y cantarle...cantarle.
Que alguien diga:
en qué calle sus noches oculta,
con qué amante calienta su nido,
en qué sitio acicala sus alas,
en qué tálamo duerme la tarde.
L.G.