Ysabel Gonzalez

El vals de las LuciƩrnagas

 

En el rincón más oscuro del bosque, 

donde el silencio se deja escuchar;

cinco hadas de luz titilante y radiante, 

como pequeñas estrellas danzantes, 

con la luna llena comienzan a danzar.

 

  

Con sus tutús de tul dorado y radiante,

bailan  al compás ese vals de luciérnagas;

mientras su luz brilla como un secreto celestial,

laten suave y brillante en sus pequeños corazónes.

 

 

Con sus tutús de tul dorado y radiante,

 bailan  al compás de ese vals de luciérnagas;

una sube, otra baja, otra gira en espiral,

mientras su luz brilla como un secreto celestial,

 

 

¡Pequeñas y resplandecientes luciérnagas!

No importa que el viento no las eleve,

ustedes tienen un truco muy especial:

visten alas de cristal, soñadas e inventadas,

para que el cielo sea ese su rincón de soñar.

 

 

Sus giros son versos que nadie ha leído, 

secretos que el bosque siempre ha escondido;

son chispas de oro que  danzan sin cesar,

bordando la noche con su ese fulgor estelar.

 

Delicadas y luminosas alas de luciérnagas, 

brillen como faroles en la oscuridad; 

para que cada niño al mirar al cielo, 

descubra que la música, como un hilo invisible, 

teje los sueños hasta hacerlos brillar.